Es el primer libro filosófico que leo gracias a la recomendación de un amigo mío. La verdad es que me impresionó mucho que me gustase Nietzsche, lo que decía y cómo lo explicaba. Pero vamos a analizarlo.

El libro trata sobre la libertad del alma y su búsqueda incansable por parte del ser humano. Es curioso porque me identifico bastante y me gustaron algunas frases y párrafos del libro. Es la primera vez que estaría de acuerdo con subrayar un libro físico.

Nietzsche afirma que debemos buscar, explorar y hacer lo que queramos en la juventud para, cuando seamos adultos, sentarnos en una butaca frente a la chimenea y poder pensar “Pues he tenido una vida plena y llena de aventuras”.

Como bien sabréis, Nietzche es un librepensador, uno de los más importantes que ha tenido occidente, e influyó prácticamente a todo el mundo (y lo sigue haciendo). Era un escéptico moral, le gustaba abordar el tema del bien y el mal desde diferentes puntos de vista.

Os pondré unas frases del libro que me impactaron, pues coincidía con mi modo de verlo, y las analizaré un poco.

“Cabe presumir que un espíritu en el que el tipo “espíritu libre” ha un día de madurar y llegar a sazón hasta la perfección haya tenido su episodio decisivo en un gran desasimiento y que antes no haya sido más que un espíritu atado y que parecía encadenado para siempre a su rincón y a su columna.”

Esto es totalmente cierto, uno no puede sentirse libre y buscar, anhelar, esa libertad sin antes haberse sentido atado, muy muy atado.

“[…]esta primera erupción de fuerza y voluntad de autodeterminación, de autovaloración, esta voluntad de libre albedrío: ¡y cuanta enfermedad se expresa en las salvajes tentativas y extravagancias con que el liberado, el desasido, trata en delante de demostrarse a sí mismo su dominio sobre las cosas!”

¿Cuántas personas, una vez se han liberado de esa situación, han ido a lo loco a probar cosas nuevas, todas aquellas cosas que antes no podían hacer por estar atados a esa situación/persona?

“En el trasfondo de su trajín y vagabundeo -pues está intranquilo y sin norte que le oriente, como en un desierto[…]. La soledad esa temible diosa […], le rodea y envuelve, cada vez más amenazadora, más asfixiante, más agobiante.”

Obviamente, si disfrutas a lo loco de todo lo que antes no podías, te sentirás perdido, sin saber qué hacer o pensar. Y luego te sobrevendrá el agobio de pensar en la soledad, en estar solo. Si no sabes estar solo y disfrutar de la vida, te vendrán muchos problemas, pues volverás a estar atado a otra persona/situación, en vez de buscar algo bueno y sano para ti.

“[…]hay todavía un largo trecho hasta esa enorme y desbordante seguridad y salud […]; hasta esa libertad madura del espíritu que es igualmente autodominio y disciplina del corazón y permite el acceso a muchos y contrapuestos modos de pensar.”

En nuestra soledad aprenderemos más cosas sobre la vida y, sobretodo, acerca de nosotros mismos. ¿Por qué? Porque nos centraremos únicamente en nosotros, no en nadie más. En nuestros intereses, gustos y aficiones y así podremos mejorar y avanzar. Incluso puedes cambiar tu modo de pensar.

“Casi siente como si los ojos se le abriesen ahora por primera vez […]. ¿Pero dónde ha estado?[…]Mira atrás agradecido: agradecido por su peregrinaje, por su dureza y autoextrañamiento”.

Hasta que no llegamos a un punto, no damos gracias a todo lo que hemos pasado para poder estar donde estamos en la actualidad. Creo que es algo que debemos hacer a menudo, aceptar lo que nos ocurrió porque era algo que teníamos que pasar para poder estar donde estamos ahora.

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